Cómplices

No es la compañía
sino su calzado
su pelo
sus miradas desviadas
sus uñas mordidas,
etcétera.

No es la hora de la cita ni la cita
sino el adelanto de la hora
el punto de encuentro
la gente que pasa
los olores que se mezclan,
etcétera.

No es la cena
sino los cubiertos brillantes
la ensalada escasa
el vino picado
las notas del piano
el florero sin velas
el postre compartido,
etcétera.

No es tu casa ni la mía
sino un callejón sin salida
un cajero ocupado
un parque de búhos
un laberinto encantado,
etcétera.

No es el amanecer
sino las estrellas en el rocío
el cielo teñido
edificios que se doran
tacones que redoblan,
etcétera.

Y no es el transcurso de un nuevo día
sino este abrazo
un suspiro
los antojos
las palabras breves
los besos sumergidos
y caminar sin mapa hasta que llegue de nuevo la noche,
porque…

No es la compañía
sino la distancia que en cada detalle
de cerca
nos acerca.

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